Hubo un cambio muy importante en la legislación que le dio un giro completo a este panorama.
La prohibición estricta de la venta de la flor seca de cannabis en el mercado local —que venía impuesta por el Decreto 811 de 2021— fue eliminada.
A través del Decreto 1138 de octubre de 2025, el Gobierno de Colombia legalizó y habilitó el uso y la comercialización de la flor seca de cannabis como producto terminado, siempre y cuando esté estrictamente destinada a fines médicos, terapéuticos y veterinarios.
A continuación, se detallan los puntos clave de cómo funciona la normativa vigente sobre la flor de cannabis en el país:
1. El fin del vacío regulatorio
Anteriormente, Colombia permitía exportar flor seca a países como Alemania, Suiza o Australia (donde los médicos sí la prescribían), pero prohibía de forma tajante que los pacientes colombianos accedieran a ella en el territorio nacional. Con la nueva reforma, la flor ya es reconocida formalmente como un insumo médico legal.
2. Puntos de venta autorizados
La flor seca ya no está prohibida, pero no significa que su venta sea libre para uso recreativo (adulto). El decreto estipula que:
- Su venta y dispensación se realizará a través de establecimientos farmacéuticos y droguerías autorizadas.
- Solo se podrá adquirir bajo estricta fórmula o prescripción médica.
- Debe contar con la certificación y el control sanitario de entidades como el INVIMA y el ICA (para uso veterinario), garantizando el etiquetado de concentraciones exactas de THC y CBD.
3. Exclusividad para pequeños cultivadores
Para incentivar la economía local y proteger a las comunidades rurales, el decreto estableció una medida de protección: durante los primeros dos años de vigencia, únicamente los pequeños y medianos productores y cultivadores nacionales tienen la exclusividad de abastecer el mercado interno de flor de cannabis medicinal. Además, se prohíbe el uso de derivados importados para asegurar la soberanía productiva del país.
En resumen: La prohibición de la flor seca ya no existe para el ámbito medicinal. El verdadero reto que afronta el sector en 2026 es el proceso de implementación técnica por parte de las farmacias, la capacitación de los médicos para que empiecen a recetarla formalmente y los obstáculos de bancarización que aún afectan a la industria.
