La clasificación del cannabis ha tenido una evolución fascinante. A lo largo de la historia, ha pasado de ser una división puramente botánica en el siglo XVIII a convertirse en una clasificación química, legal y de mercado en el siglo XXI.
Hoy en día, la ciencia y la industria han dejado atrás los viejos conceptos para entender la planta de una manera mucho más precisa. Así fue cambiando su clasificación:
1. La clasificación botánica clásica (Siglos XVIII y XIX)
Durante siglos, la marihuana se clasificó según su aspecto físico (morfología) y su origen geográfico. Los dos grandes pilares creados por los naturalistas fueron:
- Cannabis Sativa (Linné, 1753): Plantas altas, de hojas finas, originarias de climas tropicales (como el centro de América o África). Tradicionalmente se asociaban a un efecto “estimulante o cerebral”.
- Cannabis Indica (Lamarck, 1785): Plantas bajas, robustas, con hojas anchas, originarias de zonas montañosas y frías (como la cordillera del Hindu Kush en India/Afganistán). Tradicionalmente se asociaban a un efecto “sedante o físico”.
- Cannabis Ruderalis (Janischewsky, 1924): Descubierta en Siberia, una variedad pequeña y silvestre que no depende del fotoperíodo (horas de luz) para florecer, sino de su edad cronológica. Es la madre de las variedades “automáticas” actuales.
2. El fin del mito “Sativa vs. Indica” (Evolución Científica)
En los últimos años, la ciencia demostró que la clasificación entre Sativa e Indica es un mito comercial a la hora de predecir los efectos en el cuerpo.
Estudios filogenéticos y químicos (liderados por científicos como el Dr. Ethan Russo) confirmaron que el efecto de una planta no depende de si sus hojas son anchas o finas, sino de su quimiotipo: la combinación exacta de cannabinoides (THC, CBD, CBG) y, fundamentalmente, de sus terpenos (los compuestos aromáticos como el mirceno, limoneno o linalool).
Una planta catalogada morfológicamente como “Sativa” puede generar un efecto profundamente sedante si tiene altas concentraciones del terpeno mirceno.
3. La clasificación por Quimiotipos (Uso Médico)
Para la medicina y el desarrollo de fármacos (y el criterio que mira de cerca el sistema de salud y el REPROCANN), el cannabis hoy se clasifica principalmente en tres quimiotipos según su ratio de cannabinoides:
| Quimiotipo | Componente Dominante | Efecto Principal | Uso Común |
| Quimiotipo I | Alto THC / Bajo CBD | Psicoactivo | Analgésico, estimulante del apetito, uso recreativo. |
| Quimiotipo II | Ratio equilibrado (1:1 THC:CBD) | Psicoactividad moderada | Dolor crónico, espasmos, ansiedad (el CBD amortigua el THC). |
| Quimiotipo III | Alto CBD / Bajo THC | No psicoactivo | Anticonvulsivo (epilepsia), antiinflamatorio puro. |
4. La clasificación legal y comercial (Cáñamo vs. Marihuana)
Con la llegada de las regulaciones internacionales, los gobiernos necesitaron una forma legal de separar el cultivo industrial del psicotrópico. Esto creó una división artificial basada puramente en un porcentaje:
- Cáñamo Industrial (Cáñamo): Legalmente, es cualquier planta de cannabis que contenga menos del 0,3% (o 1% en algunos países) de THC en peso seco. Se utiliza para fibra textil, materiales de construcción, semillas alimenticias y extracción de CBD.
- Marihuana: Cualquier planta de cannabis que supere ese límite de THC, quedando bajo las órbitas de regulación de uso medicinal o adulto según cada país.
5. El concepto moderno: El perfil de Terpeños
Hoy en día, las clasificaciones más vanguardistas en los dispensarios y laboratorios del mundo ya no usan carteles de “Sativa” o “Indica”. Se habla de “Perfiles de Sabor y Efecto”. Las plantas se agrupan por sus familias de terpenos dominantes: dominantes en limoneno (energizantes, cítricos), dominantes en mirceno (relajantes, terrosos) o dominantes en cariofileno (analgésicos, especiados).
El cannabis pasó de ser visto como una simple “hierba salvaje” a ser tratado con la misma complejidad química y de cata que los mejores vinos del mundo.
