La prohibición mundial del cannabis no empezó por motivos científicos ni de salud médica, sino por una mezcla de intereses económicos, racismo y estrategias políticas en los Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX, que luego se exportó al resto del mundo.
Durante miles de años, el cannabis (y el cáñamo) fue legal y se usaba para fabricar textiles, papel, cuerdas y medicinas esenciales. El cambio radical ocurrió a través de una cronología muy específica:
La Línea de Tiempo de la Prohibición
La Revolución Mexicana y la migración
1910 – 1920
Tras la Revolución Mexicana, miles de inmigrantes llegaron a EE. UU. introduciendo la costumbre de fumar la planta para uso recreativo, a la que llamaban “marihuana”. Los medios de comunicación locales empezaron a usar este término extranjero deliberadamente para asociar la sustancia con los inmigrantes y generar miedo en la población blanca.
El fin de la Ley Seca y Harry Anslinger
1930
Se creó la Oficina Federal de Narcóticos (FBN) bajo el mando de Harry Anslinger. Tras el fin de la prohibición del alcohol en 1933, Anslinger necesitaba una nueva “amenaza” para justificar el presupuesto y los empleos de su departamento, y fijó su objetivo en el cannabis.
La campaña de terror mediático
1936
Aliado con el magnate de los medios William Randolph Hearst, Anslinger lanzó una campaña de propaganda amarillista. Se publicaban noticias falsas que afirmaban que el cannabis volvía locas a las personas y las impulsaba a cometer crímenes brutales. Películas de propaganda de la época se convirtieron en el símbolo de esta campaña de desinformación.
La Ley de Impuesto a la Marihuana
1937
Se aprobó en EE. UU. la Marihuana Tax Act. No la prohibieron explícitamente porque era inconstitucional, pero aplicaron un impuesto y un trámite burocrático tan excesivo e imposible de cumplir que criminalizó de facto toda la producción, posesión y venta de la planta, ignorando las protestas de la Asociación Médica Americana.
Globalización de la prohibición
1961
La ONU aprobó la Convención Única sobre Estupefacientes, impulsada fuertemente por la presión diplomática estadounidense. El cannabis fue clasificado en la “Lista I” junto a drogas peligrosas sin valor médico, obligando a casi todos los países firmantes (incluyendo a la Argentina) a prohibirla en sus territorios.
Los Tres Factores Clave detrás del veto
Detrás de los discursos morales de los años 30, operaron tres grandes motores:
- Racismo y Xenofobia: La retórica de Anslinger apelaba directamente a los prejuicios de la época. Afirmaba en el Congreso que la marihuana hacía que las personas de color e inmigrantes se sintieran “iguales a los blancos” y que la consumían para seducir a mujeres blancas o tocar música de Jazz “satánica”.
- Intereses Económicos (Papel y Sintéticos): El magnate de la prensa William Hearst tenía grandes inversiones en la industria de la madera para hacer papel. El cáñamo industrial era un competidor mucho más barato, ecológico y eficiente. Al mismo tiempo, la corporación química DuPont acababa de patentar el nylon y los plásticos sintéticos, procesos que competían directamente con las fibras naturales del cáñamo. Prohibir la planta eliminó a su mayor rival comercial.
- La “Guerra contra las Drogas” de Nixon (1971): Décadas más tarde, el presidente Richard Nixon endureció la prohibición a niveles extremos. Años después, uno de sus principales asesores, John Ehrlichman, confesó la verdad en una entrevista:”Sabíamos que no podíamos hacer ilegal el estar en contra de la guerra (de Vietnam) o ser negro, pero al lograr que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar ambos severamente, podíamos desmantelar esas comunidades.”
A través de esta combinación de factores, una planta de uso milenario pasó a ser catalogada en el imaginario colectivo como un peligro público mundial en menos de cuarenta años.
