Mas 60, mas consumo

Se trata de una de las tendencias demográficas más claras y documentadas en los últimos años a nivel global: el consumo de cannabis en la tercera edad ha aumentado de forma drástica.

Ya no es solo una percepción; los estudios de salud pública muestran que el grupo de mayores de 65 años es uno de los segmentos de la población donde más rápido crece el consumo.

Las razones detrás de este fenómeno combinan un cambio de mentalidad, la legalización y, sobre todo, la búsqueda de bienestar:

1. El factor “Baby Boomer”

Los adultos que hoy tienen entre 65 y 80 años crecieron en las décadas de los 60 y 70. A diferencia de las generaciones anteriores, muchos de ellos ya tuvieron contacto con la planta en su juventud. Al envejecer, están retomando el consumo o mirándolo sin los prejuicios y el estigma que tenían sus padres.

2. Adiós a las pastillas, hola a lo natural

Muchos adultos mayores sufren de dolencias crónicas y buscan alternativas para reducir el consumo de fármacos tradicionales (como los opioides para el dolor o las benzodiacepinas para el sueño), cuyos efectos secundarios suelen ser muy duros a esa edad. El cannabis se utiliza principalmente para aliviar:

  • Dolores crónicos y artritis: Por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias.
  • Insomnio: Para mejorar la calidad del sueño sin la “resaca” de los somníferos.
  • Ansiedad y estrés: Como relajante muscular y mental.

3. Nuevos formatos (No todo se fuma)

El aumento del consumo no significa que haya más abuelos fumando porros. El mercado legal ha desarrollado formatos mucho más amigables y precisos para la tercera edad:

  • Aceites y gotas de CBD/THC: Permiten controlar la dosis miligramo a miligramo.
  • Cremas y bálsamos tópicos: Ideales para dolores articulares localizados sin efectos psicoactivos.
  • Comestibles o cápsulas: Para evitar el impacto del humo en los pulmones.

Un punto a tener en cuenta (El factor médico)

Aunque los beneficios son reales, los geriatras suelen pedir precaución por dos motivos principales:

  1. La potencia actual: La marihuana de hoy es muchísimo más potente (tiene más porcentaje de THC) que la que existía en los años 70.
  2. Interacciones medicamentosas: El cannabis puede interactuar con medicamentos comunes para la presión arterial, el corazón o los anticoagulantes.