Tabaco o cannabis?

Esa afirmación tiene mucha fuerza y es real en varios sentidos, aunque depende de cómo se mire: si desde el lado del consumo masivo o desde la reconversión agrícola e industrial.

El fenómeno se está dando en tres frentes muy claros:

1. El cambio de hábito en los consumidores

A nivel global y local, las tasas de tabaquismo (consumo de nicotina tradicional) vienen en un descenso sostenido gracias a las leyes de ambientes libres de humo y la concientización sobre el cáncer y el EPOC. En contrapartida, el consumo de cannabis (tanto medicinal como recreativo en los países donde está regulado) ha ido en aumento.

Varios estudios de sedronar y universidades locales muestran que en las generaciones más jóvenes el uso esporádico o regular de cannabis ya superó al del cigarrillo de tabaco convencional.

2. La reconversión en el campo

En las provincias del norte argentino (como Jujuy, Salta o Misiones), que históricamente han sido tabacaleras, el cannabis se presenta como una alternativa económica brutal.

  • Rentabilidad: Una hectárea de cannabis medicinal de alta calidad puede generar ingresos significativamente mayores que una de tabaco.
  • Trabajo constante: El tabaco es un cultivo estacional (da fuerte trabajo solo durante 2 o 3 meses de cosecha). En cambio, los proyectos de cannabis bajo invernadero o con tecnología aplicada demandan mano de obra calificada durante todo el año.

Por eso, gobiernos como el de Jujuy (con la empresa estatal Cannava) impulsaron activamente que parte de las tierras e infraestructura tabacalera se destinen a la marihuana medicinal.

3. Las grandes tabacaleras cambian de rubro

Las corporaciones internacionales del tabaco (como Philip Morris o British American Tobacco) saben perfectamente que el negocio del cigarrillo tradicional tiene fecha de vencimiento. Por eso están invirtiendo miles de millones de dólares en:

  • Dispositivos de vapeo y tabaco calentado.
  • Líneas de productos basadas en CBD y cannabis, comprando acciones en empresas multinacionales del sector cannábico para posicionarse de cara al futuro.

¿El reemplazo es total? Todavía no. El tabaco sigue moviendo un volumen de dinero y empleo gigantesco en las economías regionales y tiene un mercado masivo muy arraigado. Sin embargo, la tendencia es irreversible: el tabaco retrocede por cuestiones de salud pública, mientras el cannabis avanza impulsado por la ciencia, la medicina y la apertura de nuevos mercados legales.