A finales de 2025 y principios de este 2026, la administración de Donald Trump ha tomado medidas históricas respecto al cannabis, aunque el cambio no es una “legalización total” como muchos esperaban.
Aquí tienes los puntos clave para entender qué está pasando realmente:
1. Reclasificación a la “Lista III”
En diciembre de 2025, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para acelerar el proceso de mover la marihuana de la Lista I (donde están la heroína y el LSD) a la Lista III (donde están la ketamina y los esteroides).
- ¿Qué significa esto? Reconoce oficialmente que el cannabis tiene beneficios médicos aceptados.
- Investigación: Al estar en la Lista III, los científicos ahora pueden estudiar la planta con mucha más facilidad, sin las trabas burocráticas extremas de la última década.
2. El “Alivio Fiscal” para la industria
Este es quizás el cambio más importante para el sector económico. Al salir de la Lista I, las empresas de cannabis ya no están sujetas a la sección 280E del código fiscal, lo que les permite:
- Deducir gastos operativos normales (como alquiler y salarios).
- Dejar de pagar tasas impositivas efectivas que a veces superaban el 70%.
- Atraer inversión institucional y posiblemente cotizar en bolsas de valores más grandes.
3. Cannabis vs. Cáñamo (Hemp)
Hay una distinción importante que está ocurriendo este 2026:
- Mientras el cannabis medicinal se “flexibiliza”, el gobierno ha mostrado una postura más dura contra los productos de cáñamo psicoactivo (como el Delta-8 THC).
- Se han aprobado medidas para redefinir el cáñamo, lo que podría prohibir muchos productos derivados que se venden actualmente en gasolineras y tiendas de CBD sin una regulación estricta.
4. Lo que NO ha cambiado
Es vital no confundir reclasificación con legalización recreativa:
- Sigue siendo ilegal a nivel federal: El uso recreativo no ha sido aprobado por Washington; esa decisión sigue recayendo en cada estado.
- Control de la DEA: Aunque esté en la Lista III, la marihuana sigue siendo una “sustancia controlada”. Su venta sin receta médica sigue siendo técnicamente un delito federal fuera de los sistemas estatales regulados.
Resumen: Trump ha optado por un enfoque pragmático: dar un respiro económico a una industria que genera miles de millones de dólares y empleos, mientras mantiene el control federal para no alienar a los sectores más conservadores de su base.
