Cultivo cannabis

Para evaluar la calidad del producto final de un cultivo de cannabis se usan criterios visuales, olfativos y de manejo poscosecha. Los principales parámetros:

1. Tricomas (madurez)

  • Se observan con lupa 30-60x.
  • Cristalinos = inmaduro; lechosos/opacos = pico de cannabinoides; ámbar = mayor degradación a componentes sedantes.
  • Proporción ideal según objetivo: ~70-90% lechosos, resto ámbar.

2. Densidad y estructura del cogollo

  • Cogollos compactos y bien formados indican buen manejo lumínico y nutricional.
  • Cogollos “esponjosos” suelen reflejar estrés, falta de luz o exceso de nitrógeno en floración.

3. Color

  • Tonos verdes, púrpuras o naranjas (pistilos) según genética, sin manchas marrones o amarillo generalizado (señal de deficiencias o senescencia).

4. Aroma

  • Terpenos definidos y persistentes = buen perfil genético y curado correcto.
  • Olor a heno, amoníaco o moho = fallas en secado/curado o problemas de humedad.

5. Curado y secado

  • Humedad final ideal: 55-62% de humedad relativa interna (medida con higrómetros en frascos herméticos).
  • Secado lento (7-14 días) preserva terpenos mejor que el secado rápido.

6. Análisis de laboratorio (el estándar objetivo)

  • Perfil de cannabinoides (THC, CBD, otros) por cromatografía.
  • Perfil de terpenos.
  • Ausencia de contaminantes: metales pesados, pesticidas, moho (Aspergillus), micotoxinas.

7. Rendimiento

  • Gramos por planta o por vatio de luz consumido (g/W), métrica común para eficiencia del cultivo.

El estándar más riguroso combina inspección organoléptica + análisis de laboratorio, ya que la percepción visual/olfativa es subjetiva y no certifica seguridad ni potencia real.

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