Sí, es correcto, pero con un matiz importante: funciona si se hace de forma controlada y en el momento adecuado.
En la jerga del cultivo de cannabis, este fenómeno se conoce como estrés hídrico inducido, y tiene una explicación biológica directa.
¿Por qué la planta produce más resina al quedarse sin agua?
La resina que vemos en el cannabis está formada por tricomas (esas pequeñas “gotas de cristal” que cubren las flores). En la naturaleza, los tricomas no existen para que los humanos consumamos la planta, sino como un mecanismo de defensa y supervivencia:
- Protección contra la desecación: La resina actúa como una capa protectora que reduce la evaporación de agua y protégé las semillas y flores del calor excesivo y los rayos UV.
- Respuesta al estrés: Al detectar sequía, la planta entra en un estado de emergencia y activa genes de defensa, aumentando la producción de cannabinoides (THC, CBD) y terpeños para protegerse del entorno hostil.
La técnica del estrés hídrico al final de la floración
Para aprovechar este mecanismo sin destruir la cosecha, los cultivadores aplican una técnica específica:
- ¿Cuándo se hace? Únicamente en las últimas 1 a 2 semanas de floración, justo antes de la cosecha.
- ¿En qué consiste? Se interrumpe el riego para que el sustrato se seque por completo durante varios días antes del corte. La planta entra en un estrés moderado, sintiendo que “se muere por falta de agua”, y destina sus últimos recursos a saturar los cogollos de resina.
El peligro de excederse
Aunque el estrés hídrico funciona, es una línea muy delgada:
- Si se hace demasiado pronto: La planta detendrá la fotosíntesis y el desarrollo de las flores. En lugar de ganar resina, perderás producción, peso y tamaño en los cogollos.
- Si el estrés es extremo: La planta sufrirá marcha celular irreversible (los tejidos mueren), la resina se degradará y el estrés severo puede incluso inducir hermafroditismo (producción de flores macho para autofecundarse).
En resumen:
La falta de agua sí estimula la producción de resina como mecanismo de defensa contra la sequía. Sin embargo, para que sea un beneficio y no un desastre, solo debe aplicarse como un estrés leve y controlado al final del ciclo de vida de la planta.
