Totalmente. La provincia de Buenos Aires se ha convertido en una de las jugadoras más fuertes en el impulso del cáñamo industrial, marcando un camino muy diferente al del cannabis recreativo o estrictamente medicinal.
El Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense impulsa fuertemente esta reconversión productiva, basándose en la Ley Nacional 27.669 que abrió las puertas a este mercado.
¿Por qué Buenos Aires apuesta tanto a esto?
El cáñamo y la marihuana son plantas hermanas (Cannabis Sativa L.), pero el cáñamo industrial se caracteriza por tener menos del 1% de THC. Esto significa que no tiene efectos psicoactivos. Es, puramente, un cultivo agrícola de un valor económico impresionante debido a su versatilidad.
Buenos Aires busca aprovechar las ventajas de este cultivo en varias industrias clave:
- Industria Textil y Celulosa: La fibra de cáñamo es extremadamente resistente y sustentable, ideal para fabricar ropa, calzado, papel y bioplásticos.
- Construcción (“Hempcrete”): La fibra mezclada con cal crea un hormigón de cáñamo que es térmico, acústico, resistente al fuego y carbono-negativo (absorbe más gases de efecto invernadero de los que emite).
- Alimentación Animal y Humana: El grano de cáñamo posee un alto valor proteico y aceites esenciales ricos en Omega 3 y 6.
- Biocombustibles: Es una alternativa ecológica para producir biodiesel.
Los avances concretos en territorio bonaerense
El despliegue ya dejó de ser teórico y está en pleno desarrollo en los campos de la provincia:
- Validación genética: El Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, junto a la empresa privada Industrial Hemp Solutions (IHS), ha llevado a cabo ensayos y ciclos de siembra para validar más de una quincena de variedades de semillas importadas (de países como Polonia, Rumania y Alemania) para ver cuáles se adaptan mejor al suelo de la provincia.
- Registro de semillas propias: Ya se están tramitando las inscripciones de las primeras variedades genéticas locales adaptadas al ecosistema bonaerense.
- Zonas clave: Localidades de la provincia con tradición agrícola son el epicentro de estas pruebas para expandir el cultivo a escala extensiva.
La bandera de Belgrano: Desde el gobierno provincial se suele recordar que el propio Manuel Belgrano, a finales del siglo XVIII, ya escribía manuales promoviendo el cultivo del cáñamo en el Virreinato para fabricar ropa y jarcias para los barcos, una visión soberana que quedó trunca tras su prohibición en los años 70 y que hoy vuelve a ganar fuerza.
