El exceso de riego es uno de los errores más comunes y destructivos al cultivar cannabis. El problema principal no es el agua en sí, sino que el sustrato saturado expulsa el oxígeno. Básicamente, las raíces se ahogan porque no pueden “respirar”, lo que frena el metabolismo de la planta y abre la puerta a enfermedades.
A continuación, te detallo cómo identificarlo y cómo solucionarlo antes de que sea tarde.
Síntomas para identificar el exceso de riego
Los signos no siempre aparecen de inmediato, pero si notas varios de estos puntos, tu planta está sufriendo por demasiada agua:
- Hojas caídas pero “gordas” (Efecto Garra): A diferencia de una planta que tiene sed (donde las hojas se ven lacias, finas y arrugadas), en el exceso de riego las hojas se curvan hacia abajo desde el tallo, pero al tacto se sienten firmes, infladas y pesadas debido a la acumulación de agua.
- Hojas amarillas (Clorosis): Como las raíces colapsan, dejan de absorber nutrientes (especialmente el nitrógeno). Verás que las hojas inferiores o las más cercanas a las lámparas empiezan a ponerse pálidas o amarillas.
- Crecimiento estancado: La planta deja de desarrollar nuevos brotes de forma repentina. Se queda “congelada”.
- Sustrato siempre húmedo, moho o mosquitas: Si la superficie de la tierra nunca se seca, se pone de color verde (algas) o aparecen unas mosquitas negras muy pequeñas volando cerca del sustrato (moscas del mantillo), el suelo está encharcado.
- Raíces podridas: En casos graves, si pudieras ver las raíces, en lugar de ser blancas y fibrosas, se vuelven marrones, babosas y tienen un olor desagradable a pantano.
¿Cómo solucionarlo?
Si detectas el problema a tiempo, la planta de cannabis es fuerte y puede recuperarse. Sigue estos pasos:
1.Frena el riego por completo:Inmediato.
No vuelvas a echar ni una gota de agua. Deja que la maceta se seque por completo. Dependiendo del tamaño de la maceta, esto puede tardar entre 3 y 5 días.
2.Mejora la ventilación y la temperatura:Primeras 24 horas.
Aumenta la potencia de los ventiladores apuntando suavemente hacia las macetas (no directo a las hojas) para ayudar a que el agua del sustrato se evapore más rápido. Si cultivas en interior, subir un par de grados la temperatura acelerará el proceso.
3.Airea el sustrato de forma manual:Con cuidado.
Toma un lápiz o un palito fino y entriérralo con mucha suavidad en la tierra haciendo varios agujeros pequeños. Esto creará canales para que entre oxígeno directamente a la zona de las raíces.
4.Aplica el truco del peso de la maceta:Para el futuro.
Antes de volver a regar, levanta la maceta con las manos. Si pesa, todavía tiene agua en el fondo. Regará únicamente cuando la maceta se sienta notablemente ligera, o cuando entierres el dedo unos 3 centímetros en la tierra y la sientas completamente seca.
Regla de oro del cultivador: Es muchísimo más fácil recuperar una planta de cannabis a la que le falta agua que a una que se ha ahogado. Ante la duda de si regar o no, siempre es mejor esperar un día más.
Si notas que el sustrato tarda más de 4 o 5 días en secarse por sí solo, lo más probable es que tu maceta no tenga suficientes agujeros de drenaje en el fondo o que la tierra que estás usando sea demasiado compacta y arcillosa.
