En el mundo del cultivo orgánico de cannabis, EMA son las siglas de Microorganismos Eficientes Activados.
No se trata de un fertilizante químico tradicional que aporta nutrientes directos ($N, P, K$), sino de un inóculo biológico (un biofertilizante vivo). Su función principal es poblar el sustrato con bacterias y levaduras benéficas que desbloquean los nutrientes de la tierra, facilitando que la planta de cannabis los absorba de manera masiva, además de proteger las raíces contra plagas y hongos patógenos (como el Pythium o el Fusarium).
¿De dónde sale el EMA y qué contiene?
El EMA nace a partir de la fórmula original del EM1 (desarrollada en Japón), una solución madre concentrada de microorganismos en estado de latencia. Para usarlo en el jardín, los cultivadores lo “activan” en casa (mezclándolo con agua y melaza para despertarlos y multiplicarlos).
Está compuesto principalmente por tres grupos de héroes biológicos:
- Bacterias ácido-lácticas (Lactobacillus): Descomponen la materia orgánica del suelo a gran velocidad y bajan ligeramente el pH, creando un escudo ácido que frena a los hongos dañinos.
- Levaduras: Producen sustancias biológicamente activas como hormonas vegetales y enzimas que estimulan el crecimiento radicular y la división celular.
- Bacterias fotosintéticas: Sintetizan aminoácidos, azúcares y sustancias útiles a partir de las secreciones de las raíces y la luz solar.
Beneficios del EMA en el Cultivo de Cannabis
- Máxima absorción en Floración: El cannabis exige grandes cantidades de Fósforo ($P$) y Potasio ($K$) al formar los cogollos. Los microorganismos del EMA disuelven y quelatan estos minerales atrapados en la tierra, poniéndolos en bandeja de plata para las raíces.
- Potenciación del sabor y resina (Terpenos): Al procesar los carbohidratos del suelo, el EMA promueve un aumento en la producción de aceites esenciales y tricomas. El resultado son flores con aromas mucho más complejos e intensos.
- Superraíces: Estimula un sistema radicular denso y ramificado. Más raíces equivalen a plantas más grandes capaces de sostener cogollos más pesados.
- El complemento del “Suelo Vivo”: Si utilizas abonos orgánicos como humus de lombriz, compost o Bokashi, el EMA es el motor que acelera su descomposición. Sin microvida, la materia orgánica tarda meses en alimentar a la planta; con EMA, toma días.
Cómo usar el EMA en tu cultivo
El EMA es un producto muy concentrado y vivo, por lo que debe aplicarse siempre respetando la dosis para no alterar bruscamente la microvida del sustrato.
1. Aplicación en Riego (Suelo)
Es la forma principal de uso durante todo el ciclo de la planta (Crecimiento y Floración).
- Dosis estándar: De 2 a 5 ml de EMA por cada litro de agua sin cloro (agua declorada reposada de la canilla).
- Frecuencia: Aplicar una vez por semana o cada 15 días.
2. Aplicación Foliar (Aspersión)
Sirve como un excelente preventivo de plagas y hongos en las hojas y tallos.
- Dosis estándar: 1 a 2 ml por litro de agua.
- Frecuencia: Cada 15 días, rociando la planta a primera hora de la mañana o justo cuando se apagan las luces en cultivos de interior (nunca bajo el sol directo).
- ¡Atención!: Deja de aplicar el EMA de forma foliar en cuanto aparezcan los primeros cogollos (mitad de floración) para evitar que la humedad excesiva dentro de las flores provoque hongos como la Botritis.
⚠️ Regla de oro del cultivador orgánico: Los microorganismos del EMA son seres vivos. Nunca los mezcles en el mismo riego con fungicidas o bactericidas químicos, ya que los matarías al instante arruinando el preparado.
