La sensación de que el tiempo se “estira” o se ralentiza es uno de los efectos subjetivos más comunes del cannabis. No es solo una impresión; existe una base neuroquímica y psicológica para este fenómeno.
Aquí te explico las razones principales:
1. El papel de la Dopamina
El cannabis estimula la liberación de dopamina en el cerebro. Este neurotransmisor está estrechamente ligado a nuestro sistema de recompensa y a la percepción del tiempo.
- Aceleración del “reloj interno”: Se cree que el aumento de dopamina acelera nuestro marcapasos interno. Si tu reloj mental “hace tictac” más rápido de lo normal, el tiempo externo (el reloj de la pared) parece moverse mucho más lento en comparación.
2. El Sistema Endocannabinoide y el Tálamo
Los receptores CB1 (donde se une el THC) son muy abundantes en áreas del cerebro que gestionan la percepción sensorial y el tiempo, como el cerebro anterior, los ganglios basales y el cerebelo.
- Al alterar la comunicación entre estas áreas, el cannabis interfiere con la forma en que el cerebro procesa la entrada de datos sensoriales, creando una desconexión entre el tiempo físico y la experiencia consciente.
3. La “Densidad” de la Experiencia
Bajo los efectos del cannabis, el cerebro suele enfocarse intensamente en el momento presente. Esto sucede por dos vías:
- Híper-atención: Te vuelves más consciente de detalles que normalmente ignoras (el sonido de un pájaro, la textura de la comida, una nota musical). Al procesar más información por segundo, el cerebro interpreta que ha pasado más tiempo del real.
- Fallas en la memoria a corto plazo: El THC afecta la transferencia de información a la memoria de trabajo. Si olvidas lo que estabas pensando hace apenas 30 segundos, pierdes la “línea de continuidad” del tiempo, lo que te hace sentir que el “ahora” es mucho más largo de lo que es.
4. Efecto en el Marcapasos de la Red Neuronal
Algunas investigaciones sugieren que el cannabis altera las oscilaciones gamma en la corteza cerebral. Estas ondas son responsables de “unificar” nuestras percepciones. Cuando estas ondas se desfasan, la percepción del flujo temporal se fragmenta, dando la sensación de que el tiempo se expande o se detiene.
Dato curioso: Estudios de laboratorio han demostrado que, bajo el efecto del cannabis, los participantes suelen estimar que han pasado 15 segundos cuando en realidad solo han pasado 10.
