En Argentina, el respaldo médico al cannabis medicinal ha sido fundamental para el avance de su regulación, y existen figuras clave que han impulsado este cambio desde la neurología.
A día de hoy, en abril de 2026, hay dos nombres que resaltan por su constante apoyo y presencia en la agenda pública:
1. Dr. Alejandro Andersson
Es probablemente el neurólogo más mediático y activo en el respaldo del cannabis medicinal en el país. Andersson, director del Instituto de Neurología Cognitiva y Medicina (INCYM), ha sido un defensor de la planta para tratar diversas patologías:
- Apoyo a la producción local: Recientemente, en abril de 2026, visitó y respaldó públicamente la producción de cannabis medicinal en Corrientes, destacando la calidad de los procesos bajo normas ISO y su impacto sanitario.
- Divulgación científica: Se especializa en explicar el funcionamiento del sistema endocannabinoide y el uso del cannabis para tratar el Alzheimer, el dolor crónico, el insomnio y la epilepsia refractaria.
- Visión médica: Sostiene que el cannabis no es una “sustancia mágica”, sino una herramienta terapéutica con base científica que debe ser integrada formalmente en la medicina clínica.
2. Dr. Marcelo Morante
Aunque su rol ha sido más institucional, el Dr. Morante (especialista en medicina interna y neurología) es una figura fundamental:
- Arquitecto del REPROCANN: Fue uno de los impulsores y coordinadores del programa nacional que permite el cultivo controlado para fines medicinales en Argentina.
- Representación Internacional: Ha actuado como representante argentino ante organismos internacionales (como la ONU) para abogar por la reclasificación de la planta.
- Enfoque en Cuidados Paliativos: Su respaldo se centra en el manejo del dolor y la mejora de la calidad de vida en pacientes con enfermedades crónicas, promoviendo la formación de otros profesionales de salud en la materia.
¿Por qué es relevante este respaldo?
Antes de la intervención de estos profesionales, el cannabis en Argentina era visto mayormente bajo un prisma penal. El respaldo de neurólogos de este calibre permitió:
- Reducir el estigma: Al validarlo como medicina, se separó el uso terapéutico del “uso problemático”.
- Seguridad del Paciente: Impulsaron que los aceites se produzcan en laboratorios con trazabilidad (como los laboratorios estatales de Jujuy, Santa Fe y Corrientes) en lugar de depender exclusivamente del mercado informal.
- Acceso Legal: Gracias a su presión técnica, se logró que las obras sociales y prepagas comenzaran a cubrir tratamientos con CBD y THC en casos específicos.
