El uso medicinal del cannabis es un dato que a menudo se olvida en la historia de la medicina moderna. De hecho, si retrocediéramos al siglo XIX, encontraríamos extractos de cannabis en casi cualquier botica o farmacia de la esquina.
Estos son algunos puntos clave sobre ese periodo de “legitimidad” médica:
La Época Dorada en la Farmacopea
Desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX, el cannabis no solo era legal, sino que era un componente básico de la medicina occidental.
- Reconocimiento Oficial: Entró en la Farmacopea de los Estados Unidos (USP) en 1850. Durante casi un siglo, fue el tratamiento estándar para una lista enorme de dolencias.
- Usos Comunes: Se recetaba principalmente como analgésico, anticonvulsivo y sedante. Era el remedio predilecto para el reumatismo, el cólera, el tétanos y las migrañas.
- Marcas Reconocidas: Farmacéuticas gigantes que hoy conocemos bien, como Eli Lilly, Parke-Davis (ahora parte de Pfizer) y Bristol-Myers Squibb, vendían sus propios extractos de cannabis en frascos de vidrio.
¿Por qué perdió su estatus?
No fue una cuestión de “falta de eficacia”, sino una mezcla de factores técnicos y políticos:
- Dificultad de Estandarización: En esa época era difícil medir la potencia exacta de cada planta (el nivel de THC variaba mucho), lo que hacía que las dosis fueran poco consistentes.
- Nuevos Inventos: La llegada de la aspirina, el hidrato de cloral y las jeringas hipodérmicas (que permitían inyectar morfina, algo que no se podía hacer fácilmente con extractos de cannabis aceitosos) empezaron a desplazarlo.
- La Prohibición: El golpe final llegó con la Marijuana Tax Act de 1937 en EE. UU., que impuso impuestos y trámites tan burocráticos que los médicos simplemente dejaron de recetarlo. Finalmente, fue eliminado de la Farmacopea en 1942.
Dato curioso: La reina Victoria de Inglaterra supuestamente utilizaba tinturas de cannabis para aliviar sus dolores menstruales, recetadas por su médico personal, Sir John Russell Reynolds.
Es fascinante ver cómo lo que hoy llamamos “medicina alternativa” o “novedosa” es, en realidad, un regreso a las bases que la ciencia médica ya validaba hace 150 años.
