Absolutamente. Brasil ha dejado de ser una promesa para convertirse en un actor dominante en la región. En este inicio de 2026, el país vecino está viviendo lo que muchos expertos llaman “el despertar del gigante verde”.
Lo más reciente y trascendental ocurrió hace apenas unos días, el 28 de enero de 2026, cuando el gobierno brasileño dio un giro histórico. Aquí te resumo por qué Brasil está cambiando el tablero del cannabis en América Latina:
1. El Gran Hito de 2026: Autorización de Cultivo
Hasta hace muy poco, Brasil era principalmente un importador. Sin embargo, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) acaba de publicar nuevas resoluciones (como la RDC 1.015/2026) que:
- Autorizan el cultivo nacional: Por primera vez, se permite a empresas y organizaciones cultivar cannabis en suelo brasileño para fines de investigación científica y medicinal.
- Regulación de escala: Aunque el enfoque inicial es de “pequeña escala” y bajo estrictos controles de bioseguridad, esto elimina la dependencia total de importar materia prima de países como Canadá o Uruguay.
2. Un mercado de consumo masivo
Brasil no solo quiere producir, ya es uno de los mayores consumidores del mundo:
- Pacientes en aumento: Se estima que ya hay cerca de 900,000 pacientes tratados con cannabis medicinal en el país.
- Valor del mercado: Las proyecciones para este 2026 indican que el mercado total (medicinal, industrial y potencial recreativo) podría alcanzar un valor de 5.000 millones de dólares.
- Inclusión en la Salud Pública: Varios estados brasileños, como São Paulo, ya empezaron a distribuir cannabis medicinal de forma gratuita a través de su sistema de salud pública para patologías específicas.
3. El potencial del Cáñamo Industrial
A diferencia de otros países, Brasil tiene una ventaja competitiva brutal: su potencia agrícola.
- Se debate intensamente la regulación del cáñamo industrial (variedades con menos del 0,3% de THC).
- La industria textil, de bioplásticos y de construcción brasileña está presionando para usar la planta como un activo estratégico de la bioeconomía.
4. La diferencia con Alemania o Argentina
- Alemania importa toneladas porque su consumo recreativo y medicinal desbordó su capacidad de producción.
- Argentina (y San Juan) tienen un modelo muy estatal y controlado de “farmacia y hospital”.
- Brasil está apostando a un modelo híbrido donde grandes farmacéuticas y asociaciones de pacientes conviven en un ecosistema de alta demanda interna.
Dato clave: La Justicia brasileña también despenalizó el año pasado la posesión para uso personal (hasta 40 gramos o 6 plantas), lo que ha reducido la presión legal y ha permitido que el debate se centre puramente en la economía y la salud.
