¡Es totalmente cierto! En el siglo XIX, el cannabis no solo era legal en Estados Unidos, sino que era un ingrediente básico en los botiquines de las familias. No se veía como una “droga recreativa” prohibida, sino como una medicina legítima y sofisticada.+1
Aquí tienes los detalles de cómo se vendía y para qué se usaba:
El “Sello de Oro” de la Medicina
En 1850, el cannabis fue incluido oficialmente en la Farmacopea de los Estados Unidos (USP), el libro oficial que establece los estándares para todos los medicamentos.
- Se vendía como: “Extractum Cannabis” (Extracto de Cáñamo) o tinturas líquidas a base de alcohol.
- Puntos de venta: Cualquier farmacia local o botica. No necesitabas una receta médica como las de hoy hasta finales de siglo.
- Fabricantes famosos: Farmacéuticas gigantes que hoy siguen existiendo, como Parke-Davis (ahora parte de Pfizer) y Eli Lilly, vendían sus propios extractos de cannabis de alta calidad.
¿Para qué lo usaban?
Se consideraba una “panacea” o remedio para casi todo. Los médicos de la época lo preferían a menudo por encima del opio porque no causaba el mismo nivel de adicción o estreñimiento. Se recetaba para:
- Dolor: Reumatismo, gota y migrañas (el famoso Dr. William Osler decía que era el mejor remedio para la migraña).
- Problemas femeninos: Dolores menstruales y náuseas durante el embarazo.
- Salud mental: “Melancolía” (depresión), insomnio y “nerviosismo”.
- Enfermedades graves: Espasmos por tétanos, epilepsia y cólera.
🧪 Los “Medicamentos de Patente”
A finales de 1800, el cannabis era un ingrediente “secreto” en muchos tónicos populares que se anunciaban en periódicos.
- Piso’s Cure for Consumption: Un jarabe muy famoso para la tos que contenía cannabis y cloroformo.
- Cigarrillos medicinales: Se vendían cigarrillos de “Hemp” para tratar el asma (la idea era que el humo ayudaba a relajar los bronquios).
📉 ¿Por qué dejó de venderse?
Su declive no empezó por “peligrosidad”, sino por ciencia y logística:
- Inestabilidad: Las tinturas perdían potencia con el tiempo y era difícil estandarizar las dosis (cada frasco pegaba distinto).
- La jeringa hipodérmica: Cuando se inventó la jeringa, los médicos prefirieron usar morfina porque se podía inyectar y actuaba al instante. El cannabis no es soluble en agua, por lo que no se podía inyectar fácilmente.
- Nuevas drogas: La llegada de la aspirina y los barbitúricos ofreció alternativas más baratas y con efectos más predecibles.
Finalmente, en 1937, la Marihuana Tax Act lo hizo casi imposible de recetar debido a los altos impuestos y burocracia, y en 1942 fue eliminado oficialmente de la Farmacopea.
¿Sabías que incluso se cuenta que la Reina Victoria de Inglaterra usaba cannabis para sus dolores menstruales por recomendación de su médico personal? Aunque es difícil de confirmar al 100%, era una práctica muy común entre la élite de esa época.
