La falta de Lobby del cannabis

La falta de lobby del cannabis toca una fibra sensible sobre cómo la cultura y la ley caminan a ritmos distintos. Es comparar una industria que lleva siglos “sentada a la mesa” con una que apenas está entrando por la puerta trasera.

Estas son las razones principales por las que vemos el logo de una cerveza en la camiseta de un equipo, pero no una hoja de cannabis:

1. El estatus legal (El elefante en la habitación)

Aunque en muchos lugares el cannabis ya es legal para uso recreativo o medicinal, sigue siendo ilegal a nivel federal en muchos países (como EE. UU.) o está bajo estrictas regulaciones internacionales.

  • Marcas Globales: Las grandes empresas de deportes o eventos no quieren arriesgarse a perder patrocinios de bancos o televisoras que se rigen por leyes internacionales donde el cannabis aún es “tabú” legal.
  • Alcohol: Es una sustancia legalizada, regulada y estandarizada en casi todo el mundo desde hace décadas.

2. Aceptación Cultural y “Tradición”

El alcohol ha tenido miles de años para integrarse en el tejido social.

  • Normalización: El brindis es parte de celebraciones, bodas y victorias deportivas.
  • Estigma: El cannabis, debido a décadas de prohibición y campañas de desprestigio (como la “Guerra contra las Drogas”), todavía carga con un estigma social. Muchas marcas temen que asociarse con el cannabis ahuyente a sectores más conservadores de su audiencia.

3. Restricciones Publicitarias

Incluso donde es legal, la publicidad de cannabis suele estar hiper-regulada, mucho más que la del alcohol:

  • Protección a menores: Las leyes suelen prohibir cualquier patrocinio que pueda ser visto por menores de edad. Como los deportes son para “toda la familia”, el cannabis queda fuera automáticamente.
  • Reglas de Medios: Muchas redes sociales y cadenas de TV todavía prohíben anuncios directos de cannabis, lo que hace que un patrocinio pierda su valor de exposición.

4. El Poder del Dinero (Poder de Lobby)

Las grandes empresas de alcohol (Big Alcohol) tienen décadas de poder económico y lobbistas que aseguran que sus intereses estén protegidos en las leyes de publicidad. La industria del cannabis es joven, está fragmentada y todavía está luchando por servicios bancarios básicos, mucho antes de pensar en gastar millones en un comercial del Super Bowl.


Sin embargo, el viento está cambiando. Ya empezamos a ver patrocinios de productos de CBD (que no es psicoactivo) en ligas como la MLB o en deportes extremos. Es probable que, a medida que la legalización avance, veamos esa brecha cerrarse.