Historia del Cannabis

En 1492 las naves de la flota de Cristóbal Colón que llegaron a América trajeron en torno a 80 toneladas de derivados del cáñamo como cuerdas, redes, velas y demás utensilios navales. En 1530 Pedro Cuadrado, originario de Alcalá de Henares, conquistador de la hueste de Hernán Cortés trae las primeras semillas de cannabis y la Real Audiencia, presidida por el obispo Juan de Zumárraga, autoriza el cultivo de cáñamo en Nueva España para estimular una economía próspera. En 1545 el rey Carlos I de España, emite una real ordenanza para sembrar cáñamo en las Indias occidentales y pide el apoyo de virreyes y gobernadores. Los españoles llevan entonces el cannabis a la América del sur.[30]​

Primer estudio científico

En 1845, J. J. Moureau (de Tours) publicó en París el primer estudio científico del cáñamo, en el que se incluían ensayos realizados en sí mismo y en residentes de Egipto.[31]​ Moreau fue el centro de un círculo literario parisino llamado Le Club des Hashishins en cuyas reuniones se consumía una variedad de hachís llamada dawamesk. Dos destacados miembros de este club fueron el poeta Charles Baudelaire, cuyo libro Les paradis artificiels (Los paraísos artificiales) describía poéticamente los efectos del opio y del hachís[32]​ y el escritor francés Théophile Gautier, quien escribió dos artículos acerca de sus experiencias con el cáñamo.[33]​

El cáñamo en la literatura

Véase también: Literatura y enteógenos

Los relatos del poeta estadounidense Bayard Taylor sobre sus experimentos con el hachís precedieron en cinco años a los de Baudelaire.[34]​[35]​Quizás el trabajo literario más famoso sobre el cáñamo sea el clásico The Hasheesh Eater: Being Passages from The Life of a Pythagorean del estadounidense Fitz Hugh Ludlow, que describió sus experiencias personales con grandes dosis de tintura de Cannabis indica preparada por la firma Tilden & Company para el mercado farmacéutico.[36]​Otro conocido experimentador del hachís fue Walter Benjamin.[37]​La literatura moderna acerca del cáñamo es muy extensa y no la citaremos toda aquí.

Gracias a los esfuerzos literarios de Gautier, Taylor, Baudelaire, Ludlow y otros, el uso del cáñamo se extendió más allá de sus dominios tradicionales, de modo que durante el último siglo y medio se ha utilizado la sustancia en círculos esotéricos de la sociedad occidental. En los Estados Unidos, el uso de la marihuana se asoció a los trabajadores emigrantes mexicanos y a pequeños círculos de músicos negros hasta la década de 1950, cuando su uso entre los miembros del movimiento beat permitió el acceso de otras capas de la sociedad estadounidense a la droga. El uso del cáñamo pasó a ser una característica fundamental de la “era psicodélica” de los sesenta y, con la llegada de los años setenta, por lo menos 24 millones de estadounidenses habían probado la sustancia.[38]​ Una encuesta del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas realizada en 1988 determinó, como mínimo, en doce millones el número de usuarios habituales entre la población estadounidense (de doce años de edad o mayores).